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La
basílica es la obra de varios siglos.
Comenzó por ser un monumento
conmemorativo, en el lugar donde San
Pedro fue martirizado y enterrado,
no lejos del circo de Nerón. A
partir de 324 el emperador
Constantino hizo construir una
basílica. En el siglo XV la basílica
paleocristiana amenazaba con
derrumbarse por lo que los Papas
deciden demolerla. La construcción
del edifico actual se inicia el 18
de abril de 1506, durante el
pontificado de Julio II, siendo
terminada y consagrada en 1626,
durante el pontificado de Urbano
VIII. (De hecho, en la fachada se
puede ver en letras enormes el
nombre de Paulo V, el Papa bajo cuyo
pontificado se culminó la basílica;
este Papa perteneció a la familia
Borghese). Numerosos arquitectos y
artistas participaron de esta obra:
Bramante, Rafael, Sangallo, Miguel
Ángel y Maderno. Gian Lorenzo
Bernini proyectó la plaza y su
columnata.
El proyecto inicial fue encargado a
Bramante, que diseñó un edificio con
planta de cruz griega inscrita en un
cuadrado y cubierta por cinco
cúpulas (un claro ejemplo de planta
centralizada, típica del
renacimiento y su interés por la
geometría); la central en el crucero
y las restantes en los ángulos. Pero
a su muerte solo se había edificado
poco más que los cuatro grandes
pilares que debían sostener a la
gran cúpula central. El encargado de
proseguir la construcción fue
Rafael, quien modificó la idea
inicial de Bramante proyectando una
planta de cruz latina en lugar de
griega, pero su intervención real
fue aún más reducida que la de su
predecesor. Le sucedió Sangallo, con
una también escueta
intervenciónPosteriormente la
responsabilidad del diseño recayó
sobre Miguel Ángel, que retomó la
idea de Bramante de planta en cruz
griega. La gran cúpula se encuentra
justo sobre el altar mayor y la
tumba del Apóstol Pedro. Concebida
por Miguel Ángel, fue terminada 24
años después de su muerte según el
diseño definitivo de Fontana y Della
Porta. Los mosaicos del interior son
de Giuseppe Cesari. Representan las
distintas jerarquías de santos en la
gloria celestial, estando
representado Dios Padre en la
linterna central. Tiene un diámetro
de 42,5 metros y una altura de 132
metros, y se inspira en la cúpula de
la catedral de Florencia, del
quattrocento.
La inscripción que se ve como un
cinto en la base de la cúpula, cuyas
letras miden 2 metros de altura,
dice:
TV ES PETRVS ET SVPER HANC PETRAM
ÆDIFICABO ECCLESIAM MEAM ET TIBI
DABO CLAVES REGNI CÆLORVM
La configuración actual de la
basílica en cruz latina fue obra de
Carlo Maderno, que durante el
pontificado de Pablo V añadió tres
crujías nuevas y proyectó la fachada.
El último arquitecto en intervenir
en su construcción fue Gian Lorenzo
Bernini, que acometió la tarea de
añadir dos torres laterales a la
fachada. Iniciados los trabajos de
construcción, la inestabilidad del
subsuelo obligó a dejarlas
inacabadas, quedando como meras
extensiones de la fachada. También
proyectó la inmensa plaza ovalada de
San Pedro y las columnatas
perimetrales. Encima de ellas y por
todo el perímetro de la plaza se
aprecian numerosas estatuas de
santos y santas de todas las épocas
y lugares. Encima de la fachada de
la basílica están las estatuas de
los 12 Apóstoles, San Juan Bautista
y, en el centro, Cristo.
Bernini también hizo el espectacular
baldaquino de bronce macizo sobre el
altar mayor de la basílica. El
bronce utilizado en la construcción
del baldaquino fue extraido de los
casetones de la cúpula del Panteón
Agripa de Roma. Este baldaquino está
decorado con abejas, símbolo
heráldico de la familia Barberini, a
la cual pertenecía el Papa Urbano
VIII, bajo cuyo pontificado se
completó.
En la nave central se reunió el
concilio Vaticano II de 1962 a 1965.
La mayoría de los Papas están
enterrados en esta basílica.
La estatua de bronce de San Pedro
que se encuentra en la parte derecha
de la nave central de la Basílica
fue probablemente hecha por Arnolfo
di Cambio con motivo del año santo
de 1300. (aunque otros sostienen que
es del siglo IV o V). Los peregrinos
besan su pie derecho como señal de
adhesión y fidelidad al Papa.
Muestra de ello es lo desgastado que
se encuentra el pie tras siglos de
llevarse a cabo esto. En la fiesta
de San Pedro y San Pablo (29 de
junio) se la viste con ricos
ornamentos.
El altar mayor se le llama también
"altar de la confesión" por estar
encima del lugar conocido como "Confesión
de San Pedro", lugar donde está
enterrado el Apóstol. Se llama así
porque según la tradición, en ese
lugar fue martirizado, "confesando"
de esa manera su fe.
En el fondo de la basílica (el
ábside) hay un monumento que
representa un enorme trono de bronce,
conocido como "la Cátedra de Pedro",
símbolo de la potestad del Papa. En
realidad, es un relicario que
contiene restos de una silla de
madera y marfil que, según la
tradición, la usaba el mismo San
Pedro. Según otros, parece más bien
que se trataba del asiento que
ocupaba el emperador Constantino en
la primitiva basílica. Encima del
trono hay dos ángeles de bronce
sosteniendo las llaves y la tiara,
símbolos de la autoridad papal. Tras
él se abre el llamativo ventanal que
representa al Espíritu Santo como
paloma, rodeado de una vorágine de
ángeles y santos. Al pie de este
monumento hay un altar usado por el
Papa para ciertas ceremonias,
llamado precisamente "altar de la
Cátedra".
La Cátedra de Pedro e el Gloria, de
Bernini.
En los cuatro enormes pilares que
sostienen la cúpula hay cuatro
grandes nichos con estatuas de
santos, con un balcón encima de cada
uno, en los cuales, tras sendas
rejas, hay relicarios con diversas
reliquias: encima de la estatua de
San Longinos (el soldado romano que
atravesó con su lanza el costado de
Cristo, posteriormente convertido al
cristianismo) se encuentra la
reliquia de la misma Lanza Santa;
encima de la estatua de la
emperatriz Santa Elena (la madre de
Constantino, quien trajo de Tierra
Santa las reliquias de la Pasión),
se encuentra un gran trozo de la
Cruz; encima de la estatua de Santa
Verónica (la mujer que según la
tradición le secó el rostro a Jesús
durante el Via Crucis) se conserva
esta misma tela con el rostro de
Cristo impreso (lo cual dio origen a
la devoción al Divino Rostro);
finalmente, encima de la estatua del
apóstol San Andrés, hermano de
Pedro, se conservaba el craneo de
este apóstol, pero Paulo VI lo
regaló a los ortodoxos (quienes
veneran especialmente a este santo)
como signo de buena voluntad. En lo
alto de cada pilar hay también
cuatro enormes medallones de mosaico
que representan a los cuatro
evangelistas con su respectivo
animal simbólico.
En la fachada se abren cinco puertas,
aunque una de ellas (la Puerta
Santa) permanece cerrada, incluso
tapada con cemento por su lado
interior. Esta puerta sólo se abre
cada 25 años para los años santos (años
jubilares). La abre solemnemente el
Papa al inicio de ese año,
permaneciendo abierta para que los
fieles puedan acceder a la basílica
y ganar la Indulgencia jubilar (las
otras tres basílicas papales de Roma
también tienen puertas santas). Al
final de dicho año, el Papa la
clausura.
En el centro de la fachada vemos el
balcón central, llamado "balcón de
las bendiciones" porque desde aquí
el Papa imparte la bendición Urbi et
Orbi (a Roma y al mundo) tras ser
elegido y en 2 ocasiones cada año:
el día de Pascua de Resurrección y
el día de Navidad. Tras este balcón
se encuentra un enorme salón, usado
por el Papa para algunas audiencias
y otros actos, llamado "aula de las
bendiciones".
Es posible la visita a la cúpula,
desde donde se observan unas
maravillosas vistas de la plaza de
San Pedro, la Ciudad del Vaticano y
la ciudad de Roma, pero se debe
vestir con recato siendo prohibida
la entrada a personas con tirantes y
pantalones cortos (tanto hombres
como mujeres).
Se trata del mayor templo de la
cristiandad de toda la historia.
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