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El
Panteón de Agripa o Panteón de Roma es un
templo circular construido en Roma a
comienzos del Imperio Romano dedicado a
todos los dioses (la palabra panteón
significa templo de todos los dioses). En la
ciudad se lo conoce popularmente como La
Rotonda, de ahí el nombre de la plaza en que
se encuentra. Esta es la inscripción que
puede leerse en el friso del pórtico de
entrada. Atribuye la construcción del
edificio a Marco Vipsanio Agripa, amigo y
general del emperador Augusto. El tercer
consulado de Agrippa, nos indica el año 27
adC. Además, Dión Casio lo encuadra[2] en
las obras realizadas por Agrippa en la zona
de Roma conocida como el campo de Marte en
25 adC.
Durante siglos se pensó que esta inscripión
hacía referencia al edificio actual. Sin
embargo, tras las investigaciones [3]
efectuadas por Chedanne en el siglo XIX se
supo que en realidad, el templo de Agripa
fue destruido, y que el que existe ahora es
una reconstrucción realizada en tiempos de
Adriano.
Los restos descubiertos a finales del siglo
XIX nos permiten saber que el templo
original guardaba semejanzas con el actual.
Lo que hoy es un pórtico de entrada fue
originalmente la fachada de un templo
períptero. La entrada se efectuaba por el
lado opuesto, hacia el sur, ya que en la
rotonda actual había una plaza circular
porticada. Al otro lado de esa plaza se
encontraba la basílica de Neptuno.El primer
templo era rectangular, con la cella
dispuesta transversalmente, al igual que en
el templo de la Concordia del Foro romano, o
en el pequeño templo de Veiove en la colina
del Campidoglio. Estaba construido con
bloques de travertino y forrado en mármol.
También se sabe que los capiteles eran de
bronce y que la decoración incluía
cariátides y estatuas frontales. Al interior
del pronaos había sendas estatuas de Augusto
y Agripa.
Por Dío Casio sabemos que la denominación de
Panteón no era la oficial del edificio, y
que la intención de Agrippa era la de crear
un culto dinástico, probablemente dedicado a
los protectores de la gens Julia: Marte,
Venus y el Divo Julio, es decir, Julio César
divinizado.
El edificio sufrió daños por un incendio en
el año 80, de los que fue reparado por
Domiciano, aunque sufrió una nueva
destrucción en tiempos de Trajano, en al año
110. La inserción de una amplia sala redonda
adosada al pórtico de un templo clásico es
una innovación en la arquitectura romana. El
modelo de espacio circular cubierto por una
bóveda se había utilizado por la misma época
en las grandes salas termales, pero era una
novedad usarlo en un templo. El efecto de
sorpresa al cruzar el umbral de la puerta
debía ser notable.
La construcción de una cúpula semiesférica
sobre un tambor circular, era típico de la
arquitectura de la época. Se observa en la
Villa Adriana en Tívoli, en las termas de
Agripa, las termas de Caracalla, y en
general en las salas de los primeros tiempos
del imperio. Las pechinas no se
generalizarían hasta una época más tardía,
en tiempos de Diocleciano.
El espacio interno de la rotonda está
constituido por un cilindro cubierto por una
semiesfera. El cilindro tiene una altura
igual al radio, y la altura total es igual
al diámetro, por lo que se puede inscribir
una esfera completa en el espacio interior.
El diámetro de la cúpula es de 43,44 m (150
pies), lo que la convierte en la mayor
cúpula de fábrica de la historia. La cúpula
de la Basílica de San Pedro fue construida
un poco más pequeña por respeto a ésta. |